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Las manos de México siempre han “hablado”… Lo hicieron por ejemplo, las de los pobladores originales, cuando comenzaron a fabricar objetos cumpliendo con una tarea divina; realizar joyas, textiles, escudos, etc., los colocaba como creadores de objetos valiosos destinados al halago y honra de las divinidades, sus gobernantes, y también de guerreros y sacerdotes.

¿Sabe usted que hay detrás de los artículos que H&H Global Trading ofrece? Además de la pasión y orgullo con la que han sido elaborados, también existe una larga y rica historia; conozca un poco de ella… (1) Las manos de México siempre han “hablado”… Lo hicieron por ejemplo, las de los pobladores originales, cuando comenzaron a fabricar objetos cumpliendo con una tarea divina; realizar joyas, textiles, escudos, etc., los colocaba como creadores de objetos valiosos destinados al halago y honra de las divinidades, sus gobernantes, y también de guerreros y sacerdotes. Los mexicas, pueblo con el que se encuentran los españoles al momento de la conquista (en 1521) fue ante todo fruto de una larga tradición cultural (cuyo inicio se remonta a Teotihuacan y a la caída de ésta pasa a Tula) que, para aquel entonces, había confluido en la cultura de Tenochtitlán. Esas manos trabajaron por igual cerámica, metales, textiles, fibras naturales, piedras preciosas y semipreciosas, plumas, madera y pieles. Existía entre los mexicas tanto una forma de especialización del trabajo, dependiendo de los materiales que el artesano trabajara, como su organización en barrios de acuerdo al artículo elaborado, los cuales estaban consagrados a una deidad específica a la que correspondían ritos y ceremonias según su calendario. Lo hicieron también durante la época colonial (1521-1821), inicialmente de la mano de las ordenes religiosas (franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas) que fueron autorizadas con al finalidad de “humanizar” a los indígenas, y posteriormente a través de los gremios, la organización económica de los oficios que surgió en España durante el siglo XVI. La “humanización” consistió básicamente en “educar” a los pobladores originales, en los artes y oficios conocidos en Occidente. Los indígenas debían “aprender” a ganarse la vida “honradamente”, ejerciendo algún oficio, cobrando por sus servicios y pagando sus necesidades de vida mediante el uso del dinero y no del trueque. En otras palabras, debían incorporarse al sistema económico europeo, lo cual suponía una educación que prepara al indígena para la vida de ciudadano. Ahora bien y para fortuna nuestra, la rica tradición artística de los antiguos pobladores había sobrevivido a la destrucción de su vida política; las obras de orfebres, lapidarios, amantecas (2) y otros artífices indígenas habían ganado la admiración de los conquistadores. Siendo tan rica la veta artística de los indígenas, los religiosos pensaron en aprovecharla para lograr su integración social: desde la construcción y ornamentación de los conventos, pasando por la fabricación de artículos que satisficieran las necesidades de la vida cotidiana. Esta “educación” o “aprendizaje” dio a esas primeras generaciones de artesanos la oportunidad de incorporar a su acervo de conocimientos, las nuevas técnicas y materiales europeos. Sus manos siguieron “hablando”. Por su parte, el surgimiento de los gremios tuvo un papel muy interesante en la organización de las ciudades de la Nueva España ya que se concentraban los artesanos en talleres según oficios, conjuntándose con la organización urbana mesoamericana descrita anteriormente: a partir de barrios según oficios que poseían una deidad propia. Estos eran corporaciones de mercaderes o artesanos del mismo oficio, creadas tanto con fines de protección mutua y de beneficencia como para fomentar la calidad de sus productos. La agremiación era forzosa para los patrones y trabajadores; los miembros podían ser de tres categorías: maestros, oficiales y aprendices. La creación de una “obra maestra” era un de los requisitos esenciales para ascender al grado de maestro. Cada gremio tenía el monopolio de la producción en su campo, establecía las normas de trabajo y calidad, controlaba los precios de sus productos y eliminaba la competencia interna y externa reduciendo el número de sus miembros. Este tipo de organización económica sobrevivió a la Edad Media y sólo la Revolución Francesa la suprimió instituyendo la libertad de trabajo; en España la organización gremial fue abolida por las Cortes de Cádiz y en México (ya independiente), por las Leyes de Reforma en la segunda mitad del siglo XIX. El taller gremial fue el centro de la producción artesanal de muchos profesionales vinculados al quehacer artístico como plateros, pintores, herreros y escultores. Un taller era en síntesis el lugar de trabajo y el aula de aprendizaje; su dinámica es la que generó buena parte de la evolución cultural de la Colonia. A estos talleres se incorporaron los habilidosos amantecas y aquí sus manos conocieron otro lenguaje. La vida interna y externa del taller artesanal se regulaba por las ordenanzas; éstas eran elaboradas por los gremios, aprobadas por el Cabildo y confirmadas por el virrey o por la Real Audiencia. Los aspectos que tocaban dichas ordenanzas eran, por ejemplo, las diferencias raciales, los grados a los que podían ascender los agremiados; controlaban la producción, la manufactura, las medidas y cantidades a utilizar de materias primas y la manera de hacer los objetos artesanales. La mayor parte de las corporaciones de este tipo fueron fundadas en el siglo XVI (la primera ordenanza emitida es para el gremio de los sederos o trabajadores de la seda y data de 1542) y sólo la mitad de éstas subsistieron hasta después de la Colonia. Así, por ejemplo, durante el siglo XVII había alrededor de 200 gremios, pero en el siglo siguiente entraron en decadencia debido entre otras causas al favoritismo real, las reformas borbónicas, la competencia interregional, la absorción de unos gremios por otros y principalmente por la falta de demanda de sus productos. Esto sin contar con el terremoto político que trajo ese siglo: la independencia de México y sus repetidos intentos para crear las instituciones y forma de gobierno que habrían de regir de ahora en adelante, la vida de sus habitantes así como las relaciones con otros países. (1) Las ideas y textos aquí presentados fueron tomados del libro “La artesanía de México: historia, mutación y adaptación de un concepto”, Diana Isabel Mejía Lozada, México, El Colegio de Michoacán, A.C., 2004. (2) Fabricantes de objetos de plumas y trajes guerreros.

   

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